Chrysalis: del escenario al armario. El Royal New Zealand Ballet acaba de demostrar que la frontera entre danza y moda puede ser mucho más estrecha de lo que pensamos. Con el estreno de Chrysalis, el coreógrafo Shaun James Kelly y el diseñador Rory William Docherty han dado lugar no solo a un ballet, sino también a tres abrigos de organza de seda que trasladan la estética del escenario al día a día.
El coreógrafo: Shaun James Kelly
Shaun James Kelly nació en Escocia y se unió al RNZB en 2014 como bailarín. Desde entonces ha ido consolidando una carrera como coreógrafo dentro de la propia compañía. Su lenguaje mezcla la solidez del clásico con un movimiento contemporáneo limpio, físico y directo.
En Chrysalis, estrenado en 2025, explora la metamorfosis como metáfora del cambio personal. La obra destaca porque el vestuario no acompaña de manera decorativa, sino que forma parte de la narración. El momento más reconocible llega con los leotardos finales, pintados a mano, que simbolizan la transformación en escena.
El diseñador: Rory William Docherty
Rory William Docherty es un diseñador neozelandés de moda de autor. Sus colecciones se caracterizan por el uso de tejidos nobles como la seda o la organza, trabajados con técnicas artesanales. Su sello distintivo son los estampados, que no se generan digitalmente, sino que parten de pinturas que él mismo realiza y luego traduce en prints textiles.
Esa relación entre arte visual y moda se materializó en Chrysalis: Docherty pintó el motivo que luego se aplicó a los leotardos del final de la obra. Tras ver la pintura en gran formato, decidió convertirla también en tres abrigos exclusivos, confeccionados en el taller del RNZB con costuras francesas, corte a mano y acabados de alta costura.
Los abrigos
Los tres abrigos están realizados en pura organza de seda y presentan una silueta tipo trench ligero con cinturón. Su transparencia permite jugar con capas: desde un vestido negro recto hasta un look más casual con denim y camiseta blanca.
Cada abrigo es único, numerado y de edición limitada. El precio (2591,65 euros) se destina íntegramente al RNZB, lo que convierte cada compra en un acto de apoyo cultural.
Moda y danza, un punto común
Este proyecto muestra dos cosas:
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Que la estética del ballet puede transformarse en piezas de moda sin perder coherencia.
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Que una compañía de danza puede generar ingresos mediante propuestas de lujo, más allá del merchandising habitual.
La colaboración entre Kelly y Docherty refleja bien el encuentro entre ambas disciplinas: el primero aporta la narrativa y el movimiento; el segundo, la materialidad y el acabado artístico.
Cómo llevarlo
Aunque estas piezas son de colección, el concepto es fácilmente adaptable:
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Sobre monocromos (negro o blanco) para resaltar el estampado.
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Con denim y básicos para darle un aire urbano.
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Con ballet flats o slingbacks como guiño al mundo escénico.
📌 En resumen: Chrysalis no es solo un ballet, sino también un ejemplo de cómo el trabajo conjunto de un coreógrafo y un diseñador puede trasladar la magia del escenario al armario, con resultados artísticos y sostenibles.
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