La muestra reúne a 14 artistas, Ángeles Palomeque, Ascensión Fuentes, Beatriz Gutiérrez, Charo Garpe, Cristina Ortiz, Daniela Zanzoni, Dolores Trabanco, Encarnación Domingo, Lidia Rodríguez, Marina Ladero, Pilar del Val, Purificación Trabanco, Raquel Miranda y Trinidad Formoso. Son artistas nacidas entre las décadas de los treinta y los cincuenta del siglo pasado, con trayectorias diferentes y una larga relación con la creación artística en Asturias. La exposición está comisariada por Santiago Martínez y puede visitarse hasta el 12 de octubre.
Robert Wun nació en Hong Kong y estudió moda en Londres. En 2014 creó su propia firma y desde hace años su trabajo se ha convertido en una de las propuestas más personales de la Alta Costura parisina. Después de ver Childsplay entiendo perfectamente por qué. Hay diseñadores que trabajan dentro de la moda y otros que parecen utilizar la moda como una forma de expresión artística. Robert Wun está claramente entre los segundos.
La Casa Rosa de Oviedo acoge Espacio del Anonimato, una exposición de Marga González y la performance Devenir anónimo de Elia Fernández, una reflexión sobre identidad, tránsito y anonimato en el espacio urbano.
La exposición invita a detener la mirada sobre esos escenarios aparentemente insignificantes para descubrir las huellas, los recorridos y las presencias anónimas que los habitan. A través del diálogo entre la obra plástica y la acción performativa, la muestra propone una reflexión sobre el tránsito, la identidad y la relación que establecemos con los espacios que compartimos.
Después de mostraros mi paso por JustMad, Art Madrid e Hybrid, no podía faltar ARCO, la reina de las ferias. La 45ª edición, celebrada del 4 al 8 de marzo en IFEMA Madrid, reunió a más de 200 galerías de 30 países y cerca de 95.000 visitantes. Pero reducir ARCO a cifras sería perderse lo esencial: lo que realmente se negocia aquí no es solo mercado, es contenido.
Este año no hubo país invitado; el vacío se llenó con una profunda reflexión sobre el tiempo. Bajo el concepto “El futuro, por ahora”, la feria propuso un diálogo entre pasado, presente y aquello que todavía no sabemos nombrar. Había menos narrativa cerrada y más preguntas abiertas.

Crónica de Hybrid Art Madrid 2026: arte emergente, performances, galerías y Taiwán en un hotel convertido en espacio artístico. Hybrid Art Madrid 2026 muestra cómo el arte emergente se reinventa combinando creatividad, innovación y tecnología.
Art Madrid celebró su décimo aniversario sin cambiar lo esencial: un hotel tomado por el arte, habitaciones convertidas en microgalerías y la promesa —todavía vigente— de descubrir lo que viene antes de que se institucionalice.Del 5 al 8 de marzo, el Petit Palace Santa Bárbara volvió a ser ese cuerpo extraño dentro de la Semana del Arte madrileña: más cercano, más táctil, menos espectacular. Aquí no hay pabellones ni recorridos monumentales; hay pasillos, puertas entreabiertas y obras que conviven con camas, baños y escritorios. Esa escala, casi doméstica, sigue siendo su mayor acierto. También su límite. Porque si algo se hace evidente en esta edición es que el formato ya no garantiza riesgo. Hybrid nació como un espacio para lo experimental, pero parte de las propuestas parecen haber aprendido demasiado bien el lenguaje de lo “emergente”: textiles blandos, guiños digitales, instalaciones site-specific que funcionan más como atmósfera que como discurso.Aun así, hay momentos donde la feria recupera sentido. Proyectos que trabajan desde el archivo o la memoria logran activar algo más que una estética reconocible. También ciertas intervenciones del programa Jacuzzi y Displaced, más ligeras y efímeras, introducen una tensión interesante en los espacios de tránsito: obras que aparecen y desaparecen sin necesidad de imponerse.
Se agradece, además, la ausencia de grandilocuencia. Hybrid no compite en escala ni en mercado; su valor sigue estando en la proximidad. El contacto directo con artistas, la posibilidad de entender procesos, de conversar sin mediación. Es un ecosistema más humano, pero también más expuesto: aquí las debilidades no se pueden ocultar detrás de la producción.
Esta edición volvió a celebrarse en la espectacular Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, un espacio que siempre funciona muy bien para una feria de este tamaño: luz natural, recorrido claro y la posibilidad de ver cada stand sin la sensación de saturación que a veces notas en otras ferias.
Art Madrid mantiene un formato muy reconocible dentro de la semana del arte: es una feria de tamaño medio donde se mezclan artistas consolidados con emergentes, la pintura sigue teniendo un peso importante, y al mismo tiempo hay espacio para escultura, fotografía y propuestas híbridas.

Descubre JustMad 2026, la feria de arte contemporáneo que destaca artistas jóvenes. Explora exposiciones, obras y tendencias que marcan la escena del arte emergente en Madrid.
La primera parada en la semana del Arte de Madrid 2026 ha sido JustMAD. Y me hace feliz que sea así. Porque, seamos sinceras: mientras otras ferias se han vuelto tan predecibles como un desfile de crucero, JustMAD conserva ese aroma a descubrimiento real. No ese descubrimiento de cartón piedra del que presume todo el mundo en Instagram, sino ese "frenazo" en seco ante una obra porque algo te inquieta, aunque no tengas ni idea de por qué. Aquí las galerías no tienen miedo a equivocarse. Los artistas están probando lenguajes, a medio camino entre la intuición y la certeza. Es arte sin red. Y eso, en un mundo tan calculado, es puro lujo.
En esta edición participaron galerías nacionales e internacionales con propuestas que abarcaron pintura, escultura, cerámica, instalación y obra gráfica. La pintura tuvo un peso importante, con trabajos figurativos y abstractos que exploraban el cuerpo, el paisaje y la identidad desde enfoques muy distintos. Junto a ella, la cerámica contemporánea y la escultura ganaron presencia como medios principales, alejándose del objeto decorativo para situarse en el terreno conceptual.


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