Brujas, día 2: con calma y sin prisas

El segundo día lo dedicamos entero a Brujas, ya con la ciudad un poco más conocida y sin necesidad de seguir ningún itinerario cerrado. Es una ciudad que realmente funciona mejor así, improvisando y dejando que el ritmo lo marque el propio lugar.
Nada mas salir del hotel nos encontramos este puente con unas vistas preciosas a ambos lados del canal si no fuera la luz parece Venecia

Empezamos el día caminando hacia la zona de los molinos de viento, que están algo más alejados del centro. El paseo hasta allí ya merece la pena por sí solo, porque vas saliendo poco a poco del ambiente más turístico y entras en una zona mucho más tranquila, con menos gente y más abierta. Los molinos están alineados en una especie de borde verde de la ciudad, y aunque no es una zona muy grande, sí es un buen contraste con el centro histórico.
Los molinos se  sitúan en la zona norte, cerca de la Puerta de la Santa Cruz. Esta puerta, reconstruida varias veces, data en su forma actual del año 1400 y formaba parte de las antiguas murallas de la ciudad.

En 1865, Brujas contaba con 21 molinos: 12 de madera y 9 de piedra. Con el paso del tiempo, la ciudad decidió nivelar esta zona para crear un paseo, por lo que muchos molinos fueron vendidos. Algunos se trasladaron a otros lugares y otros desaparecieron, ya fuera por abandono o por temporales.

Con el objetivo de conservar este paisaje tan característico, entre 1906, 1914 y 1970 se recuperaron y reconstruyeron cuatro molinos, que son los que hoy en día se pueden ver y visitar en esta zona.





El más conocido es Sint-Janshuismolen (la “casa de San Juan”), un molino del siglo XVIII que se mantiene en su ubicación original.
Koeleweimolen Este molino está justo al lado del anterior y forma parte del mismo conjunto. Aunque es muy parecido, suele verse un poco menos porque no siempre es visitable. Visualmente mantiene el mismo estilo: madera oscura, aspas grandes y colocado sobre el paseo de las murallas.


Desde allí volvimos poco a poco hacia el casco antiguo, sin prisa y sin objetivos concretos. Brujas es una ciudad que invita mucho a eso, a caminar sin mapa, cruzar puentes de piedra, entrar en calles laterales y simplemente fijarte en los detalles. Cada pocas calles aparece un canal, una fachada diferente o una pequeña plaza que no esperas.



Una de las visitas más curiosas de Brujas es la Basílica de la Santa Sangre, un lugar con mucha historia y bastante especial.

Se trata de una pequeña basílica situada en la plaza Burg, muy cerca de la famosa Plaza Mayor de Brujas. Lo más llamativo es que está formada por dos niveles muy distintos: la parte inferior, de estilo románico y bastante sobria, y la superior, mucho más decorada, de estilo gótico.

Su gran atractivo es la reliquia que guarda: se dice que contiene la sangre de Cristo, traída a Brujas en el siglo XII desde Tierra Santa tras la Segunda Cruzada. Esta reliquia se conserva en una pequeña ampolla y todavía hoy es objeto de veneración.

La reliquia está custodiada principalmente por la comunidad religiosa de la Basílica de la Santa Sangre.

En concreto, son sacerdotes y miembros de una antigua hermandad llamada la Noble Hermandad de la Santa Sangre quienes se encargan de su cuidado. Esta cofradía existe desde hace siglos y tiene la misión de proteger la reliquia, organizar su veneración y mantener las tradiciones asociadas.

También colaboran voluntarios que ayudan en el día a día, controlando el acceso de los visitantes y asegurando que todo se desarrolle con respeto.

Además, cada año se celebra una procesión muy conocida, la Procesión de la Santa Sangre, donde la reliquia se pasea por las calles en un evento que mezcla tradición, religión y recreación histórica.

Despues de ahi fuimos dando un paseo y fuimos a tomar una cerveza en uno de los rincones más fotografiados de Brujas en el muelle del Rozenhoedkaai, probablemente el punto más icónico de la ciudad. Desde ahí tienes esa vista perfecta de canales, edificios medievales y torres reflejadas en el agua… la típica postal de Brujas. Justo alrededor hay varios bares y terrazas donde puedes sentarte tranquilamente. Uno de los más conocidos es 2be Beer Wall, famoso por su enorme pared con cientos de cervezas belgas. Está muy cerca del canal y es perfecto para probar variedad.




Este sitio es como una mezcla de museo, tienda y bar

A la hora comer  habia poca cola e hicimos el paseo en barco por los canales, una de las actividades más típicas de Brujas. Es bastante turístico, pero aun así merece la pena porque cambia completamente la perspectiva de la ciudad. Desde el agua se ven fachadas que desde la calle pasan desapercibidas, patios interiores y rincones que no se aprecian caminando. Es un recorrido corto y muy relajado, que encaja bien dentro del ritmo del viaje.



Despues al fin fuimos a probar un goufre enfrente de donde cogimos el barquito con unas vistas preciosas



Luego seguimos recorriendo el centro sin un plan fijo, entrando en algunas tiendas y parando en diferentes puntos del casco histórico. Hay muchas tiendas de chocolate, algunas bastante pequeñas y otras más grandes, y cafeterías que aparecen en casi cualquier esquina, aunque como ya habíamos visto el día anterior, hay que tener en cuenta los horarios porque todo empieza a cerrar bastante pronto.


Por la tarde fuimos a una de las zonas más conocidas junto al canal principal, donde hay una tienda grande de chocolate y justo enfrente suele haber bastante gente sentada tomando algo. Es un punto bastante típico de la ciudad, más turístico que local, pero agradable para parar un rato, tomar una cerveza y ver el ambiente.

Luego visitamos La “Madonnina” de Brujas se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas (O.L.V.-kerk), no en la de Santa María (que a veces se confunde en español).

Dentro de esta iglesia está la famosa escultura de La Virgen con el Niño de Miguel Ángel, conocida como la Madonna de Brujas o “Madonnina”.

Está situada en pleno centro histórico, muy cerca del Puente Bonifacio y del museo Groeninge, 

Lo más importante del lugar:

  • 🏛️ Es una iglesia gótica muy alta (una de las torres de ladrillo más altas del mundo en su estilo).
  • 🗿 La escultura de Miguel Ángel es del año 1504 y es una de las pocas obras suyas que salieron de Italia en vida del artista.
  • ⛪ Está colocada en una capilla lateral protegida, no en el altar principal.
  • 🔒 Ha sido robada en el pasado (incluso por tropas napoleónicas y nazis en la Segunda Guerra Mundial), lo que la hace aún más valiosa.

Es una visita corta pero muy potente, sobre todo si te interesa el arte. La iglesia en sí es impresionante por su tamaño, pero la estrella absoluta es esa escultura.



El resto del día lo dedicamos simplemente a seguir paseando por el centro, repitiendo algunas calles que nos habían gustado el día anterior y aprovechando la tranquilidad de la tarde cuando la mayoría de turistas empiezan a desaparecer.




y teniamos reservado para cenar las famosas costillas del Bones que nos decepcionaron bastante

Conclusión del día en Brujas

El segundo día refuerza bastante la idea de cómo es Brujas. Es una ciudad muy bonita, muy cuidada y muy cómoda para recorrer a pie, pero también bastante turística y con horarios muy marcados.

Más que una ciudad para “ver cosas”, es una ciudad para pasear sin prisas, salir un poco del centro en algunos momentos y no intentar abarcar demasiado en poco tiempo. Los molinos, los canales y el paseo en barco ayudan a tener una visión más completa y equilibran bastante la experiencia.


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