
El segundo día lo dedicamos entero a Brujas, ya con la ciudad un poco más conocida y sin necesidad de seguir ningún itinerario cerrado. Es una ciudad que realmente funciona mejor así, improvisando y dejando que el ritmo lo marque el propio lugar.
Nada mas salir del hotel nos encontramos este puente con unas vistas preciosas a ambos lados del canal si no fuera la luz parece Venecia

Empezamos el día caminando hacia la zona de los molinos de viento, que están algo más alejados del centro. El paseo hasta allí ya merece la pena por sí solo, porque vas saliendo poco a poco del ambiente más turístico y entras en una zona mucho más tranquila, con menos gente y más abierta. Los molinos están alineados en una especie de borde verde de la ciudad, y aunque no es una zona muy grande, sí es un buen contraste con el centro histórico.
Los molinos se sitúan en la zona norte, cerca de la Puerta de la Santa Cruz. Esta puerta, reconstruida varias veces, data en su forma actual del año 1400 y formaba parte de las antiguas murallas de la ciudad.
El más conocido es Sint-Janshuismolen (la “casa de San Juan”), un molino del siglo XVIII que se mantiene en su ubicación original.
Koeleweimolen Este molino está justo al lado del anterior y forma parte del mismo conjunto. Aunque es muy parecido, suele verse un poco menos porque no siempre es visitable. Visualmente mantiene el mismo estilo: madera oscura, aspas grandes y colocado sobre el paseo de las murallas.
Desde allí volvimos poco a poco hacia el casco antiguo, sin prisa y sin objetivos concretos. Brujas es una ciudad que invita mucho a eso, a caminar sin mapa, cruzar puentes de piedra, entrar en calles laterales y simplemente fijarte en los detalles. Cada pocas calles aparece un canal, una fachada diferente o una pequeña plaza que no esperas.
Luego visitamos La “Madonnina” de Brujas se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas (O.L.V.-kerk), no en la de Santa María (que a veces se confunde en español).
El resto del día lo dedicamos simplemente a seguir paseando por el centro, repitiendo algunas calles que nos habían gustado el día anterior y aprovechando la tranquilidad de la tarde cuando la mayoría de turistas empiezan a desaparecer.
y teniamos reservado para cenar las famosas costillas del Bones que nos decepcionaron bastante
Conclusión del día en Brujas
El segundo día refuerza bastante la idea de cómo es Brujas. Es una ciudad muy bonita, muy cuidada y muy cómoda para recorrer a pie, pero también bastante turística y con horarios muy marcados.
Más que una ciudad para “ver cosas”, es una ciudad para pasear sin prisas, salir un poco del centro en algunos momentos y no intentar abarcar demasiado en poco tiempo. Los molinos, los canales y el paseo en barco ayudan a tener una visión más completa y equilibran bastante la experiencia.
No hay comentarios
En muy importante para mi que este blog sea interactivo por lo que agradezco vuestros comentarios que aportan riqueza a las entradas.
Bss y gracias por leer mi blog