Desde allí volvimos poco a poco hacia el casco antiguo, sin prisa y sin objetivos concretos. Brujas es una ciudad que invita mucho a eso, a caminar sin mapa, cruzar puentes de piedra, entrar en calles laterales y simplemente fijarte en los detalles. Cada pocas calles aparece un canal, una fachada diferente o una pequeña plaza que no esperas.
Luego visitamos La “Madonnina” de Brujas se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas (O.L.V.-kerk), no en la de Santa María (que a veces se confunde en español).
El resto del día lo dedicamos simplemente a seguir paseando por el centro, repitiendo algunas calles que nos habían gustado el día anterior y aprovechando la tranquilidad de la tarde cuando la mayoría de turistas empiezan a desaparecer.
y teniamos reservado para cenar las famosas costillas del Bones que nos decepcionaron bastante
Conclusión del día en Brujas
El segundo día refuerza bastante la idea de cómo es Brujas. Es una ciudad muy bonita, muy cuidada y muy cómoda para recorrer a pie, pero también bastante turística y con horarios muy marcados.
Más que una ciudad para “ver cosas”, es una ciudad para pasear sin prisas, salir un poco del centro en algunos momentos y no intentar abarcar demasiado en poco tiempo. Los molinos, los canales y el paseo en barco ayudan a tener una visión más completa y equilibran bastante la experiencia.
















































