Soy bailarina de ballet clásico. Y no, el ballet no está muerto. Solo hay quien no sabe mirarlo.En plena era del algoritmo, donde todo se mide en likes, Timothée Chalamet decidió insinuar que a nadie le importa el ballet o la ópera. Curioso. Más curioso aún: sus gestos en los Óscar, entre desconcierto y aburrimiento, mientras el escenario hacía exactamente lo que el ballet ha hecho siempre —elevar.
Es la mirada.
El ballet no grita. No necesita validación inmediata. No es trending topic. Es algo mucho más incómodo: requiere tiempo, silencio y disciplina. Tres cosas que hoy parecen casi radicales.
Decir que “a nadie le importa” es olvidar que hay cuerpos que se construyen durante años para sostener una línea, un equilibrio, una ilusión de ligereza que en realidad pesa toneladas. Es olvidar que hay niñas —y no tan niñas— que crecen midiendo su vida en barras, ampollas y espejos.
Pero el clásico no se queda en sus salas tradicionales: el ballet está viviendo una nueva ola de visibilidad.
🌟 Gracias a artistas pop que entienden su valor.
Hoy, en los escenarios más modernos, el ballet se reinventa. Rosalía, en su Lux Tour, incorporó elementos de ballet clásico —puntas, tutús, arabescos— generando opiniones divididas:
- Críticos y puristas: dicen que no se respeta la técnica al cien por cien, que hay errores de alineación y que “el ballet requiere más que un gesto estético”.
- Fans y público general: celebran que el ballet llegue a nuevas audiencias y que la cantante pop haga un homenaje creativo, mostrando que esta disciplina milenaria puede dialogar con la cultura contemporánea.

Porque mientras unos señalan errores, otros —muchos— están viendo ballet por primera vez. Están descubriendo qué es un arabesque, qué implica sostener unas puntas, qué significa esa estética que mezcla fragilidad y violencia contenida.
¿Es perfecto? No.
¿Es interesante? Mucho.
El ballet, cuando sale de sí mismo, incomoda. Y eso siempre ha sido buena señal.
Esto no va de pureza.
Va de permanencia.
El ballet no está mu-er-to.
Está infiltrándose.
Está mutando.
Está sobreviviendo exactamente como hacen las cosas que importan.
En los teatros.
En la moda.
En los Óscar.
En un concierto pop.
💫 El ballet no necesita que lo defiendan. Necesita que lo entiendan.
Mientras haya quien lo ame, lo adore, lo baile, lo critique o lo use como inspiración… seguirá vivo.
Espero que os haya gustado y espero vuestros comentarios
No hay comentarios
En muy importante para mi que este blog sea interactivo por lo que agradezco vuestros comentarios que aportan riqueza a las entradas.
Bss y gracias por leer mi blog