En femenino y en plural: 14 artistas asturianas que rompen expectativas.

Hace unos días asistí a la inauguración de la exposición “En femenino y en plural”, que reúne a catorce artistas asturianas en la Sala de Exposiciones del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.

La muestra reúne a 14 artistas, Ángeles Palomeque, Ascensión Fuentes, Beatriz Gutiérrez, Charo Garpe, Cristina Ortiz, Daniela Zanzoni, Dolores Trabanco, Encarnación Domingo, Lidia Rodríguez, Marina Ladero, Pilar del Val, Purificación Trabanco, Raquel Miranda y Trinidad Formoso. Son artistas nacidas entre las décadas de los treinta y los cincuenta del siglo pasado, con trayectorias diferentes y una larga relación con la creación artística en Asturias. La exposición está comisariada por Santiago Martínez y puede visitarse hasta el 12 de octubre.

Al entrar en la muestra nos encontramos con una fotografía de las artistas. 

Para mi esta no es una exposición mas ya que a muchas de ellas forman parte de un entorno artístico que conozco desde niña. Son compañeras y amigas de mi madre, Marga González, vinculadas al Taller Experimental de Humberto. Algunas de sus obras forman parte incluso de mi colección. Por eso, verlas ahora reunidas en una exposición de la Universidad de Oviedo tiene para mí una lectura personal, pero también la oportunidad de volver a mirar sus trabajos desde otra perspectiva. 

Lo mas interesante de esta exposición es que no hay un único lenguaje plástico ni una estética que intente unificar las obras. Santiago Martínez plantea un recorrido en el que conviven la abstracción matérica, la abstracción geométrica, una abstracción más libre y cromática, la figuración y diferentes formas de trabajar el espacio.

También encontramos técnicas y materiales muy diferentes: óleo, acrílico, pintura industrial, impresión digital y trabajos realizados sobre barro, madera, papel, cartulina o aluminio.

Esa variedad es, para mí, uno de los puntos fuertes de la muestra. Cuando se reúnen catorce artistas de una misma generación es fácil buscar elementos comunes y acabar hablando de ellas como si todas hubieran recorrido el mismo camino. Aquí sucede lo contrario: cada una ha construido su propio lenguaje y su manera de trabajar, y esa diferencia se hace visible al recorrer la sala.

La exposición forma parte de “Contra el canon”, un proyecto que nació en 2015 impulsado por la Universidad de Oviedo y la Asociación Feminista de Asturias Clara Campoamor (AFA), con el objetivo de recuperar, documentar y difundir la obra de creadoras vinculadas a Asturias. Esta es ya su sexta edición.

Las anteriores estuvieron dedicadas a Chelo Sanjurjo, Mabel Lavandera, María Álvarez, Jezabel Rodríguez y Elena Rato. En esta ocasión se ha optado por reunir a catorce artistas de una misma generación y poner en diálogo sus diferentes trayectorias.

El proyecto plantea también una cuestión que me parece importante: cómo se ha construido la historia del arte y qué artistas han quedado fuera de ese relato o no han tenido la misma visibilidad. Santiago Martínez señala precisamente la necesidad de recuperar y documentar estas trayectorias y sus aportaciones.

Y creo que ahí está una parte esencial de “En femenino y en plural”: acercarnos a estas creadoras no solamente desde el hecho de ser mujeres, sino desde sus obras, sus lenguajes y todo lo que han desarrollado a lo largo de sus carreras.

En esta edición, además, el catálogo incorpora por primera vez la voz de las propias artistas. Las catorce hablan de su manera de entender el arte, de aquello que quieren transmitir a través de sus obras y de las personas que han influido en sus trayectorias.

Me parece un acierto porque una exposición puede ofrecernos una lectura desde el comisariado y desde las propias obras, pero escuchar también a las artistas permite conocer mejor qué hay detrás de ellas y acercarnos a sus procesos desde otro punto de vista.

Para mí, volver a encontrarme con estas artistas tiene además un componente especial. Puedo reconocer a muchas de las personas que hay detrás de las obras porque forman parte de mi propia historia, pero ahora puedo detenerme en sus trabajos desde una mirada diferente y apreciar también la evolución de sus lenguajes y de sus trayectorias y que mejor que mostraos sus obras.

Estas obras de Cristina Ortiz funcionan muy bien juntas porque forman una especie de diario visual en serie, donde cada pieza parece continuar la anterior. Hay un equilibrio muy interesante entre la fuerza de los materiales y unas geometrías que hacen que la mirada se mueva constantemente entre las texturas y los colores cálidos.

Ascensión Fuentes despliega aquí un trabajo muy matérico, donde el soporte y la materia tienen prácticamente el mismo protagonismo. Me gusta especialmente cómo combina esas texturas orgánicas con los tonos terrosos y azules de la pieza de pared, que dialoga con los pequeños desplegables y volúmenes de la vitrina inferior. Es una obra para detenerse y mirar de cerca. Es una de las pocas artistas que no conocía y su trabajo me gustó mucho.
Raquel Miranda artista del Taller de Humberto, plantea un ejercicio de abstracción geométrica donde el peso de la composición recae en el contraste rotundo de los planos azules y negros, enmarcados por ese trazo sutil ocre . Es una pieza de estructura firme y meditada, que exige detenerse a mirar cómo equilibra la tensión de los bloques cromáticos con la precisión de la línea.
Hacía mucho que no veía obra de Daniela Zanzoni y me ha entusiasmado reencontrarme con ella. Mantiene esa mirada arquitectónica tan característica, jugando con el blanco, el corte preciso y la forma en que la luz modifica el relieve. Me gusta especialmente cómo consigue trabajar el volumen sin necesidad de recurrir al color.
Esta pieza de Marina Ladero me llamó especialmente la atención por la manera en que superpone planos geométricos y texturas oscuras con ese estallido de verde central, donde aparecen las siluetas de las aves. El collage y la pintura se mezclan creando un contraste muy interesante entre las zonas más oscuras y ese núcleo de color.
Esta obra de Ángeles Palomeque atrapa por esa tensión tan suya entre la pesadez de las veladuras, el  hilo que recorre la superficie y la sutileza del trazo. Es como un mapa interior donde el contraste de las sombras con ese estallido de fucsia logra una intensidad visual contenida pero magnética. Tengo una pequeña obra suya en mi colección que me encanta.
La obra de Dolores Trabanco es también del Taller de Humberto, aunque reconozco que no tenía tan presente su trabajo reciente. La pieza propone un recorrido visual desde los tonos suaves y neutros de la parte superior hasta ese azul profundo de la zona inferior. La sencillez de las líneas y la transición de color hacen que sea una obra muy limpia y con bastante fuerza dentro de la exposición.

Lidia Rodríguez —a quien no recordaba de su etapa en el taller de Humberto— plantea aquí un ejercicio de collage de una madurez compositiva notable. La obra equilibra una estructura densa de grises y negros con unas notas vibrantes en amarillo y naranja que dinamizan el plano de manera muy certera. Una propuesta compleja y resuelta con gran solvencia visual.
Conozco la trayectoria de Charo Garpe desde que nací, y verla dar este salto es, sencillamente, fascinante. En esta pieza despliega una audacia vanguardista que trasciende por completo cualquier registro previo.

Mediante el uso del monotipo consigue una riqueza matérica brutal, que evoca la crudeza del mejor informalismo. Sus grandes óvalos negros tienen una presencia contundente y rotunda, y nos remiten a esa monumentalidad gráfica y a esa tensión formal que podemos encontrar en un Robert Motherwell, pero filtradas por una sensibilidad absolutamente propia.

 Pilar  del Val  otra de las artistas del Taller de Humberto, ver esta obra es reencontrarse con su pulso milimétrico. Construye una red arquitectónica de una complejidad alucinante, seccionando el plano con diagonales y tramas lineales que recuerdan a la precisión geométrica de Lyonel Feininger o a las estructuras de Escher, pero con esa caligrafía matérica tan suya. Esa ausencia de color radical es precisamente lo que potencia la fuerza de su lenguaje gráfico.
Conociendo a Trinidad Formoso desde que nací, ver este trabajo suyo en cuatro paneles estructurados en cuadrícula es un viaje directo a un universo simbólico y profundamente evocador. La obra se organiza como un retablo contemporáneo en blanco, negro y grises, donde el ritmo de las franjas texturizadas dialoga con elementos de una carga icónica tremenda: la espiral perfecta, las siluetas vegetales u orgánicas que flotan, el contorno esquemático de un ave en vuelo y esa figura humana que domina el cuadrante inferior derecho. Es una pieza de una gran poética visual, donde el contraste radical del claroscuro potencia la fuerza de cada símbolo, reflejando el pulso maduro y la sensibilidad tan personal que siempre le he conocido.
Purificación Trabanco es otra de las artistas del Taller que yo no recordaba, y su propuesta me sorprendió y me encantó. Para mí, es un ejercicio plásticamente sobresaliente que dialoga de forma directa con algunas de las grandes corrientes de la modernidad. Esa manera de integrar fragmentos y volúmenes cerámicos —como si estuvieran atrapados, encapsulados o emergiendo de la propia estructura bidimensional del plano— evoca de inmediato el espíritu del Assemblage histórico y las acumulaciones matéricas de artistas como Arman, así como los relieves y las texturas del Arte Povera y del informalismo de Manolo Millares o Antoni Tàpies.
Encarnación Domíngo es de las pocas que no conocía. Es una pieza que trasciende la pintura convencional para adentrarse en un territorio escultórico donde el relieve y la materia fracturada reclaman todo el protagonismo. La crudeza de esos elementos tridimensionales aprisionados o expuestos sobre el plano genera una tensión visual bestial, demostrando un dominio técnico y conceptual rotundo que encaja a la perfección con esa voz propia, madura y valiente que define su trayectoria.
Beatriz Gutiérrez plantea una obra abstracta muy vibrante, construida a partir de bandas horizontales y verticales superpuestas mediante transparencias. Los verdes y amarillos del centro contrastan con los azules y violetas de los laterales, creando un ritmo visual muy limpio. Es una pieza que aporta mucha energía al conjunto de la exposición.

Como podéis ver una exposición con la mirada de artistas veteranas que rompen expectativas. ¡No os la perdáis!

“En femenino y en plural” forma parte este año de la programación de Artes Plásticas de la Noche Blanca de Oviedo. El sábado 3 de octubre la exposición tendrá una programación especial, con visitas guiadas a las 20:30, 21:30 y 22:30. Una buena ocasión para volver a recorrer la muestra y acercarse a estas catorce artistas dentro de una noche que convierte distintos espacios de Oviedo en lugares de encuentro con el arte y la cultura.

La exposición puede visitarse en la Sala de Exposiciones del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo hasta el 12 de octubre.


6 comentarios

  1. He leído todo cuanto has dicho sobre nuestras obras. Te agradezco cuanto has puesto de cada una ( pero mi recorrido es bastante más amplio) y quizás el de algunas otras también.. En el año 2000 ya estaba recibiendo en el Museo thyssen un reconocimiento a una de mis obras.. Muchas gracias por hacernos visibles a todas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por leerlo y por el matiz sobre tu trayectoria. Lo he hecho desde el cariño y me alegra mucho que te haya gustado lo que escribí sobre vuestra obra. En unas líneas es imposible recoger todo el recorrido de cada artista que como dejo claro a la mayoria conozco y admiro desde niña.

      Un abrazo.

      Gracias por compartirlo conmigo y un abrazo.

      Eliminar
  2. Gracias a ti. Haces muy bien tu trabajo. Un abrazo enorme ❤️

    ResponderEliminar
  3. Muchísimas gracias por tus palabras y por mirar la obra con tanta atención. Me alegra especialmente que haya percibido esa relación entre pintura, materia y escultura, porque es precisamente en ese diálogo donde siento que mi trabajo encuentra su propio lenguaje. Comentarios como el tuyo me animan a seguir investigando y avanzando. Gracias de corazón por dedicarle esa mirada. 🤍
    Sólo una corrección. Mi apellido es Domingo, no Domínguez

    ResponderEliminar
  4. ¡ Muchísimas gracias, Elia ! Me he quedado fascinada de tu interpretación de cada obra, con qué claridad, certeza y sabiduría. Con el reportaje que mandaste de ARCO me sirvió para conocer tus brillantes conclusiones. ¡ Enhorabuena !

    ResponderEliminar

En muy importante para mi que este blog sea interactivo por lo que agradezco vuestros comentarios que aportan riqueza a las entradas.
Bss y gracias por leer mi blog

Mi foto
Blog de moda danza y la artes en general