Caitlin Crisp, cuando la moda se pone en puntas

Hay desfiles que llaman la atención por la ropa y otros por la manera en que nos presentan esa ropa. El desfile de Caitlin Crisp en la New Zealand Fashion Week consiguió las dos cosas, pero en mi caso hubo un detalle que hizo que me fijara especialmente: los bailarines del Royal New Zealand Ballet desfilaron en puntas.
Cuando vi las imágenes del desfile de Caitlin Crisp en la New Zealand Fashion Week hubo algo que llamó inmediatamente mi atención: los bailarines del Royal New Zealand Ballet desfilando en puntas entre las modelos. Ya sabéis que cuando la moda y la danza se encuentran no puedo evitar fijarme, y en este caso además había un recuerdo personal, porque yo también fui de las primeras en desfilar en puntas, en un la MBFW junto a José Mateos y Esther Noriega.

Caitlin Crisp es una diseñadora neozelandesa y este ha sido su primer desfile en solitario dentro del calendario de la New Zealand Fashion Week. Para presentar sus 40 looks contó con la colaboración del Royal New Zealand Ballet, y la elección tiene además una historia detrás: Caitlin había bailado de niña con Joshua Guillemot-Rodgerson, es un bailarin principal de la  compañía. Muchos años después se reencontran en una pasarela, pero esta vez ella como diseñadora y él como bailarín.
La colección me parece muy alegre y femenina, con una paleta en la que predominan el rosa, el blanco y los tonos marinos. Hay estampados florales, rayas, lunares, cuadros, lazos, volantes y plumas, junto a prendas de punto y vestidos ligeros. El ballet aparece en algunas siluetas, especialmente en las faldas de volumen que recuerdan a un tutú, pero mezcladas con prendas mucho más cotidianas, como jerséis, chaquetas o conjuntos de inspiración preppy.




Pero lo más especial estaba en la propia pasarela. Los bailarines aparecían entre las modelos y utilizaban las puntas para bailar, hacer piruetas y desplazarse por el espacio. Ver unas puntas fuera de un escenario siempre me produce una sensación especial, pero en este caso todavía más porque sé lo que significa utilizarlas para desfilar. No es simplemente caminar con ellas y conseguir que parezca fácil requiere técnica, equilibrio y muchas horas de entrenamiento.




Hay algo que me gusta especialmente de esta colaboración: la danza no se ha utilizado únicamente como inspiración estética. Los bailarines forman parte de la presentación y aportan a las prendas algo que solo puede conseguir un cuerpo entrenado para moverse de esa manera.

Y el desfile todavía guardaba una sorpresa para el final. La música pasó de I Love You Always Forever, de Donna Lewis, a (I've Had) The Time of My Life, de Dirty Dancing. Y sí, hicieron el famoso levantamiento.

Aquí ya os podéis imaginar mi reacción, porque yo también hice mi propio Dirty Dancing cuando bailaba en la compañía On Beat. Así que aquel final me llevó directamente a mis propios recuerdos de la danza.


Me parece una bonita historia la de Caitlin Crisp y Joshua: dos personas que compartieron la danza cuando eran niños y que muchos años después vuelven a encontrarse, esta vez uniendo sus dos mundos profesionales. Ella desde la moda y él desde el ballet.Y quizá por eso el desfile funciona tan bien. No parece una colección que simplemente haya decidido utilizar el ballet como tendencia. Hay una relación real con la danza detrás, tanto por parte de la diseñadora como por la presencia de los bailarines de la compañía.Para mí, suficiente motivo para detenerme en este desfile.

Espero que os haya gustado, no hay video aun, podeis ver fragmentos en instagram 

Hasta el próximo post!!!

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